NACHOOOOOOOOO LIBRE (as seen on www.sobras.com)
A veces la vida te da lazos al cuello. Entonces caes de espalda y seguro te pegas en la nuca. Otras veces te pesca de las piernas, te levanta y te da vuelta y te aplica un ascensor de la muerte. Y otras veces te agarra en llaves mortales y patadas giratorias y te deja viendo estrellas. Se entiende la idea. Se cacha.
La vida en momentos te da y no consejos.
Jack Black seguramente es un tipo que sabe de eso, y que lo que en realidad hace la diferencia es tomarse las cosas con humor. Hasta las cosas más peores. Como ir a ver una puta película que has esperado casi un año y la gueá esté traducida al español.
Nacho Libre se trata de un monje mexicano que trabaja de cocinero en un miserable orfanato de un pueblo cerca de Guanajuato. Nacho (así se llama el monje) sabe que en la vida todos estamos luchando pero él se la toma en serio y pese a ser bien poco atlético se inscribe en la liga de lucha libre. Como Peter Parker. Pero con patas celestes y capa roja y máscara y la guata al aire.
De sidekick- pero que en realidad se roba la película- está un actor mexicano que se llama Héctor Jímenez. Él es ‘Esqueleto’ un flacucho y despeinado indigente que le roba también la comida a los huérfanos porque odia a los niños. Pero es súper buen chato en el fondo de su alma aunque en una parte se enoja y le entierra un elote (que es un choclo en un palo) en el ojo a un tipo.
La enamorada de Nacho, aunque no puede ni tocarla porque es una monja y por eso todo el tiempo tiene que aguantarse las ganas de tirársela, es Ana de la Reguera, actriz también mexicana que se parece un poco a Penélope Cruz. Ella está en contra de que Nacho luche porque al parecer Dios no está muy de acuerdo con eso de agarrarse disfrazado y enmascarado en un ring a patadas voladoras, cachos y llaves para ganar plata y ser un falso ídolo, como Él se refiere a los otros ídolos que no son Él mismo. Y en México los luchadores son semidioses. Van a feroces fiestas y están rodeadas de minas y copete y admiración.
Aquí es donde Nacho vive su encrucijada espiritual. Entre puras sacadas de chucha y más encima sin poder tocar a la chica que ama, tiene que vivir como un superhéroe suburbano y no dejarse encandilar por la fama y olvidarse de lo que es más importante en su vida. Los huérfanos y Dios. Ahí duda. Vacila.
Jack Black en verdad hace películas bonitas. Como en Escuela de Rock. Ahí también tiene muy buena onda con los niños y les enseña que con mucho esfuerzo todo se puede. A lo mejor el pequeño Jack cuando enano era un maldito regordete al que nadie pescaba. A lo mejor eso lo rayó. Porque de que está piteado está piteado. Sin duda. Cosa de ver las caras que pone cuando le tira un panal de abejas a Esqueleto o le canta una canción disfrazado de mariachi a su archi hijo de la chingada rival Ramses.
Nacho Libre se trata de, entender que cuando estás en el piso y ves que un demente enmascarado se está subiendo a la esquina del ring para tirársete encima y apachurrarte, debes esperar a que salte, y esquivarlo rodando y pararte al tiro. Nada de andar quedándose en el piso asustado llorando. O andarse enojando por tonteras. Como yo que me enchuché porque la conchuda película llegó traducida. Pero en todo caso, según la gente de la Rock and Pop y la UIP, que la trajeron, Nacho Libre casi no llega a nuestras, hediondas a palomitas de maíz, salas.
Entonces peor es nada. Seguro. Por último, Nacho Libre igual está filmada y ambientada en el vecino del sur de USA, o sea México, así que no se siente tan raro escuchar las voces de la traducción. Es chistosa igual. Yo al menos en un momento me hice un poco de pichí por la risa y me dieron ganas de tirarle un codazo del pueblo al chascón de la fila de adelante. Ahora quiero una máscara de Nacho el luchador. Aquí hay un concurso http://microproyectos.es/nacholibre/
A veces la vida te da lazos al cuello. Entonces caes de espalda y seguro te pegas en la nuca. Otras veces te pesca de las piernas, te levanta y te da vuelta y te aplica un ascensor de la muerte. Y otras veces te agarra en llaves mortales y patadas giratorias y te deja viendo estrellas. Se entiende la idea. Se cacha.
La vida en momentos te da y no consejos.
Jack Black seguramente es un tipo que sabe de eso, y que lo que en realidad hace la diferencia es tomarse las cosas con humor. Hasta las cosas más peores. Como ir a ver una puta película que has esperado casi un año y la gueá esté traducida al español.
Nacho Libre se trata de un monje mexicano que trabaja de cocinero en un miserable orfanato de un pueblo cerca de Guanajuato. Nacho (así se llama el monje) sabe que en la vida todos estamos luchando pero él se la toma en serio y pese a ser bien poco atlético se inscribe en la liga de lucha libre. Como Peter Parker. Pero con patas celestes y capa roja y máscara y la guata al aire.
De sidekick- pero que en realidad se roba la película- está un actor mexicano que se llama Héctor Jímenez. Él es ‘Esqueleto’ un flacucho y despeinado indigente que le roba también la comida a los huérfanos porque odia a los niños. Pero es súper buen chato en el fondo de su alma aunque en una parte se enoja y le entierra un elote (que es un choclo en un palo) en el ojo a un tipo.
La enamorada de Nacho, aunque no puede ni tocarla porque es una monja y por eso todo el tiempo tiene que aguantarse las ganas de tirársela, es Ana de la Reguera, actriz también mexicana que se parece un poco a Penélope Cruz. Ella está en contra de que Nacho luche porque al parecer Dios no está muy de acuerdo con eso de agarrarse disfrazado y enmascarado en un ring a patadas voladoras, cachos y llaves para ganar plata y ser un falso ídolo, como Él se refiere a los otros ídolos que no son Él mismo. Y en México los luchadores son semidioses. Van a feroces fiestas y están rodeadas de minas y copete y admiración.
Aquí es donde Nacho vive su encrucijada espiritual. Entre puras sacadas de chucha y más encima sin poder tocar a la chica que ama, tiene que vivir como un superhéroe suburbano y no dejarse encandilar por la fama y olvidarse de lo que es más importante en su vida. Los huérfanos y Dios. Ahí duda. Vacila.
Jack Black en verdad hace películas bonitas. Como en Escuela de Rock. Ahí también tiene muy buena onda con los niños y les enseña que con mucho esfuerzo todo se puede. A lo mejor el pequeño Jack cuando enano era un maldito regordete al que nadie pescaba. A lo mejor eso lo rayó. Porque de que está piteado está piteado. Sin duda. Cosa de ver las caras que pone cuando le tira un panal de abejas a Esqueleto o le canta una canción disfrazado de mariachi a su archi hijo de la chingada rival Ramses.
Nacho Libre se trata de, entender que cuando estás en el piso y ves que un demente enmascarado se está subiendo a la esquina del ring para tirársete encima y apachurrarte, debes esperar a que salte, y esquivarlo rodando y pararte al tiro. Nada de andar quedándose en el piso asustado llorando. O andarse enojando por tonteras. Como yo que me enchuché porque la conchuda película llegó traducida. Pero en todo caso, según la gente de la Rock and Pop y la UIP, que la trajeron, Nacho Libre casi no llega a nuestras, hediondas a palomitas de maíz, salas.
Entonces peor es nada. Seguro. Por último, Nacho Libre igual está filmada y ambientada en el vecino del sur de USA, o sea México, así que no se siente tan raro escuchar las voces de la traducción. Es chistosa igual. Yo al menos en un momento me hice un poco de pichí por la risa y me dieron ganas de tirarle un codazo del pueblo al chascón de la fila de adelante. Ahora quiero una máscara de Nacho el luchador. Aquí hay un concurso http://microproyectos.es/nacholibre/


